Una huelga por la dignidad
El martes 27 de noviembre, la sanidad andaluza vive una de sus jornadas más difíciles y también importantes de las últimas décadas: los Médicos de Familia y Pediatras de Atención Primaria hacen huelga.
Consideramos que esta movilización general es difícil porque la responsabilidad y el compromiso de cualquier médico para con sus pacientes, supone grandes obstáculos y reflexiones éticas personales por parte del profesional sanitario, que se desvive cada día en su consulta por atender a todas y cada una de las personas que allí acuden con problemas de salud. Y también decimos que es una de las jornadas más importantes para nuestra profesión porque es el triste resultado del maltrato de la Administración a la sanidad andaluza, a la que siguen llamando “la joya de la corona”, en un intento de enmascarar a la población la realidad que sufre nuestra “joya” de sanidad: recortes, desabastecimiento de medicamentos, falta de medios, escasez de médicos, falta de incentivos para la contratación, temporalidad, precariedad laboral, etc.
Ha llegado el indefectible momento de que alce la voz una profesión a la que progresivamente se ha ido desprestigiando y anulando su dignidad, con el maltrato continuo de los gestores políticos en los últimos lustros.
Y es que la tan recurrente excusa de la crisis económica que azotó nuestra región a partir de 2008, ya no se sostiene una década después, sobre todo en un período electoral en el que las altas esferas políticas se jactan y presumen de una milagrosa recuperación económica y, por ende, siempre prometen una inyección de inversiones en el sector público que, en materia de sanidad, están aún muy lejos de lo necesario o nunca llegan.
Andalucía está, desde hace ya muchos años, obligada a invertir más y mejor en su sanidad y en las condiciones de los profesionales que la componen.
Andalucía es la comunidad autónoma que menos invierte en sanidad por habitante.
Porque renovar las televisiones de las habitaciones de los hospitales, no es invertir en sanidad, no, eso no es.
La huelga del 27 de noviembre, por lo tanto, es la consecuencia de años y años de dejadez por parte del SAS hacia la Atención Primaria y, con ello, una apuesta nula por la figura del Médico de Familia y su labor.
En Sevilla, como en el resto de provincias andaluzas, el grado de estrés y hartazgo que vivimos cada día los facultativos de Atención Primaria ha llegado a límites inadmisibles. Desde el Colegio de Médicos también apoyamos el paro del 27 de noviembre.
Razones y reivindicaciones no nos faltan: porque no podemos atender a ochenta pacientes en una mañana, tal vez sí verlos, pero no atenderlos como es debido; porque no podemos tener citas cada 5 minutos (o menos), no podemos explorar y dar solución a un problema de salud en tan poco tiempo; porque los cupos de pacientes por médico superan reiteradamente el límite máximo, en una población cada vez más longeva y pluripatológica; porque no se cubren las ausencias de los médicos por bajas, jubilaciones o permisos, repartiendo entre las distintas consultas los pacientes afectados, y recayendo una y otra vez ese exceso de trabajo en los demás compañeros; porque no solo no se ofrece al profesional continuidad laboral, sino que se fomenta la temporalidad, rompiendo uno de los pilares fundamentales de la relación de confianza del Médico de Familia con sus pacientes; porque los sueldos de los médicos sevillanos y andaluces (no, no cobramos 80.000 euros, como ya bien sabrá el portavoz del Gobierno, Juan Carlos Blanco), no solo no son equiparables a la media del resto de comunidades autónomas, sino que son los sueldos más bajos de todo el país, pese a que la responsabilidad es la misma; porque a los jóvenes Médicos de Familia, tras cuatro años de excelente formación en nuestra Comunidad Autónoma, no se les motiva ni se les ofrecen buenas condiciones laborales, incomprensiblemente, a pesar de la escasez de médicos, y se ven obligados a buscar otras salidas profesionales en la sanidad privada u otras comunidades o países, mientras que se contratan en precario a médicos sin la formación idónea pero dispuestos a aceptar pésimas condiciones laborales como única opción de trabajo; porque todo este caldo de cultivo conlleva al desarrollo, además, de una creciente y preocupante falta de confianza médico-paciente que conlleva el enfado del usuario e incluso a la agresión, esa lacra que venimos sufriendo en los últimos años…
En este sentido, y como representantes del colectivo, desde el Colegio hemos sumado diversas iniciativas y esfuerzos con el Sindicato Médico de la provincia para reforzar un mensaje claro que nos atañe a todos: el tratamiento y la gestión por parte del SAS de la Atención Primaria necesita, cuanto antes, un giro de ciento ochenta grados. Aquí, la unión de todos los médicos de nuestra región se hace necesaria, más que nunca, para crear una voz más fuerte que, junto a la de las demás provincias andaluzas, sea escuchada de una vez por todas desde una Junta de Andalucía que se enfrenta a una nueva legislatura y que se puede ver abocada a continuar con la misma e inflexible postura de inacción.
Para este fin, necesitamos también la voz del conjunto de la ciudadanía, que paga con sus impuestos y paga con su propia salud la dejadez de la Administración con una atención sanitaria de peor calidad que la que los ciudadanos se merecen. La huelga, pues, no es solo de los Médicos de Atención Primaria: es de todos los sevillanos, de todos los andaluces. Es una huelga por la dignidad de Andalucía, por y para el paciente.
Ana María Gómez Martín
Vocal de Atención Primaria del Colegio de Médicos de Sevilla
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